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Quién deja de pagar IRPF en 2026 (y quién paga más)

Si cobras el salario mínimo, te ahorras 591 euros. Si ganas 35.000, pagas 350 más. La reforma fiscal a dos velocidades, explicada.

María cobra el salario mínimo interprofesional: 1.221 euros al mes en 14 pagas, 17.094 euros al año. En 2025, Hacienda le retenía unos 356 euros de IRPF. En 2026, no le retiene nada. Cero.

Javier gana 35.000 euros brutos. No ha recibido ninguna subida salarial este año. Pero cuando mira su nómina de febrero, descubre que paga unos 350 euros más de IRPF que el año pasado. Nadie le avisó, nadie aprobó una subida de impuestos. Simplemente, la inflación hizo el trabajo sucio.

Estas dos historias resumen la reforma fiscal más importante de 2026: una deducción de 591 euros que libera a los trabajadores con salario mínimo del IRPF, mientras el resto de contribuyentes sigue atrapado en unos tramos que llevan años sin actualizarse. Si quieres saber en qué lado de la ecuación estás tú, sigue leyendo.

Los 591 euros que cambian todo (si cobras el SMI)

El 19 de febrero de 2026, el Gobierno publicó el Real Decreto-ley 5/2026 en el Boletín Oficial del Estado. Su artículo 28 introduce una deducción en el IRPF diseñada con un objetivo muy concreto: que ningún trabajador que cobre el salario mínimo interprofesional (SMI) pague impuesto sobre la renta.

¿Cómo funciona? Si ganas 17.094 euros brutos al año o menos —el SMI de 2026, fijado por el Real Decreto 126/2026—, Hacienda te aplica una deducción de 590,89 euros en tu cuota del IRPF. Eso anula completamente tu factura fiscal. Pagas cero.

Si ganas entre 17.094 y 20.048 euros, la deducción se reduce progresivamente. Por cada euro que superas el SMI, pierdes 20 céntimos de deducción. A los 20.048,45 euros, la deducción desaparece por completo.

Es un mecanismo quirúrgico: beneficia solo a los trabajadores con los sueldos más bajos. Y tiene efecto retroactivo desde el 1 de enero de 2026, así que afecta a tu declaración de la renta de este año.

Cuánto te ahorras (o cuánto pagas de más) según tu sueldo

Los números importan más que las promesas. Esto es lo que cambia en 2026 según lo que ganas:

Salario bruto anual Efecto en 2026
17.094 € (SMI) Deducción completa de 591 €. IRPF efectivo: 0 €. Te ahorras 356 € respecto a 2025.
18.000 € Deducción parcial de ~410 €. Ahorro notable, aunque ya no total.
20.000 € La deducción casi desaparece. Estás en la frontera: cualquier euro extra la elimina.
25.000 € Sin deducción. Pagas ~200 € más que si los tramos se hubieran ajustado a la inflación.
30.000 € Pagas ~420 € más al año. El Instituto Juan de Mariana calcula que la diferencia acumulada desde 2018 llega a 800 €.
35.000 € ~350 € más al año (~29 €/mes extra en retenciones).
50.000 € Hasta 800 € más al año respecto a un escenario con tramos deflactados.

La pauta es clara: si ganas menos de 20.000 euros, sales ganando. Si ganas más de 25.000, sales perdiendo. Y nadie ha votado una subida de impuestos para que eso ocurra.

La subida de impuestos que nadie aprobó

Se llama “progresividad en frío” y es, posiblemente, el concepto fiscal más importante que nadie te ha explicado.

Funciona así: los tramos del IRPF —los escalones que determinan qué porcentaje pagas— llevan años congelados. El primer tramo sigue empezando en 12.450 euros, el segundo en 20.200, el tercero en 35.200. Esas cifras no se han movido desde 2021.

Pero tu sueldo sí se ha movido. La inflación acumulada entre 2022 y 2024 fue del 12,5%, según el Instituto Nacional de Estadística (INE). Si tu empresa te subió el sueldo un 3% para compensar la subida de precios, ahora ganas más en términos nominales, pero tu poder adquisitivo no ha cambiado. Sin embargo, Hacienda te cobra como si fueras más rico, porque parte de tu sueldo ha escalado al siguiente tramo.

El Registro de Economistas Asesores Fiscales (REAF), el órgano técnico del Consejo General de Economistas, lo describe sin rodeos: es una “subida de impuestos oculta”. El AIReF y el propio Consejo General de Economistas estiman que la brecha acumulada por no deflactar los tramos ronda entre el 6% y el 8%.

¿La solución técnica? Deflactar: subir los umbrales de cada tramo al ritmo de la inflación, como hacen Alemania y Francia cada año de forma automática. Pero el Gobierno español se ha negado a hacerlo a nivel estatal, porque deflactar es caro. Si el IRPF recauda unos 110.000 millones de euros al año, ajustar los tramos un 6-8% supondría un agujero de varios miles de millones.

En lugar de eso, el Gobierno ha optado por el bisturí: una deducción de 591 euros solo para los sueldos más bajos. Eficaz para el SMI, invisible para todos los demás.

El día que el PSOE se quedó solo en el Congreso

La historia política detrás de esta reforma es inusual. En marzo de 2025, el Partido Popular llevó al Congreso una proposición no de ley para exigir que el salario mínimo quedara exento de IRPF. El resultado: 211 votos a favor, con el PSOE votando en solitario en contra.

Lo llamativo no fue que PP y Vox votaran juntos —eso es habitual—, sino que Sumar, el socio de coalición del PSOE, rompió la disciplina de gobierno y votó con la oposición. También lo hicieron PNV, ERC, Podemos y Coalición Canaria.

El Gobierno quedó completamente aislado en su propia propuesta de que el SMI tributara en el IRPF. Nueve meses después, con el Real Decreto-ley 5/2026, hizo exactamente lo que el Congreso le había pedido: blindar el SMI frente al impuesto sobre la renta.

La deducción de 591 euros es, en parte, la consecuencia de aquella derrota parlamentaria.

Donde vives también importa

El IRPF es un impuesto compartido: una parte la fija el Estado y otra la fija tu comunidad autónoma. Eso significa que el mismo sueldo puede pagar cantidades muy distintas de IRPF dependiendo de dónde vivas.

Siete comunidades han decidido deflactar sus tramos autonómicos para compensar la inflación: Madrid, País Vasco, Aragón, Andalucía, Canarias, Galicia y Navarra. La Rioja ha ido un paso más allá y ha aprobado una deflactación automática anual cuando el IPC supere el 3%.

El resto —incluyendo Cataluña, la Comunidad Valenciana y Castilla-La Mancha— no ha tocado sus tramos. Si vives en una de estas comunidades, pagas el impacto completo de la progresividad en frío, tanto en la parte estatal como en la autonómica.

El resultado práctico: un trabajador que gana 35.000 euros en Madrid paga sensiblemente menos IRPF que el mismo trabajador en Valencia o Barcelona. No porque su comunidad haya bajado impuestos, sino porque ha corregido la subida silenciosa que la inflación provoca.

Cómo queda España frente a Europa

Con la nueva deducción, España tiene ahora uno de los umbrales efectivos de no tributación más altos de la Unión Europea:

País Umbral libre de impuestos (2026) ¿Se deflactan los tramos?
España ~17.094 € (efectivo, vía deducción) No, salvo en algunas comunidades
Alemania 12.348 € (Grundfreibetrag) Sí, ajuste anual automático
Francia ~11.600 € por cuota (quotient familial) Sí, indexado al IPC por ley
Italia 8.500 € (no tax area) No

España libera de IRPF a más gente que Alemania, Francia o Italia. Pero hay una diferencia crucial: los otros dos países grandes que sí deflactan —Alemania y Francia— protegen a toda la escala de ingresos, no solo a los sueldos más bajos. España ha elegido generosidad en la base y olvido en el medio.

Otro dato relevante: según la OCDE, un trabajador soltero con salario medio paga un tipo efectivo del 12,3% en España, frente al 15,9% en Italia y el 13,9% en Alemania. Pero las familias españolas tienen menos ventajas fiscales (deducciones por hijos, quotient familial) que sus equivalentes europeos.

Un parche, no una reforma

El Consejo de Defensa del Contribuyente ha pedido formalmente una revisión de los tramos del IRPF para adaptarlos a la inflación. Los economistas del REAF llevan años reclamando lo mismo. El propio AIReF ha señalado la brecha.

Pero deflactar los tramos para todos los contribuyentes tiene un coste político que ningún gobierno quiere asumir: menos recaudación. En un contexto donde el déficit público se sitúa en el 2,7% del PIB —según las estimaciones de BBVA Research, que proyecta una reducción al 2,4% en 2026— y las reglas fiscales europeas aprietan, el Gobierno ha optado por la solución más barata: proteger a los que menos ganan y confiar en que el resto no se dé cuenta.

La pregunta que queda abierta es cuánto tiempo puede sostenerse esa estrategia. Cada año que pasa sin deflactar, la brecha crece. Cada subida salarial que compensa la inflación empuja a más trabajadores a tramos que no les corresponden. Y cada vez más comunidades autónomas actúan por su cuenta, creando un mapa fiscal donde tu factura de IRPF depende tanto de cuánto ganas como de tu código postal.

Si cobras el salario mínimo, 2026 es el año en que dejas de pagar IRPF. Si cobras 30.000 o 40.000 euros, es otro año en que pagas un poco más sin que nadie te lo diga. La diferencia entre ambos escenarios no es un accidente: es una decisión política. Y ahora, al menos, sabes cuál es.

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